Ngorongoro, ‘Lugar frío’, en la lengua Maasai. Centro de la biodiversidad en el que pueden verse muchos de los grandes animales de la fauna africana, incluido el Rinoceronte Negro, siendo este uno de los últimos refugios
de esta especie.

El Área de Conservación del Ngorongoro combina la más sorprendente mezcla de paisajes, fauna y rincones arqueológicos de África. Es por lo tanto una realidad que sea llamado el “Edén Africano” o “la octava maravilla del mundo natural”, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Hace tan solo 3,7 millones de años, los primeros homínidos pisaron estas tierras, y por este entonces el gran cráter de más de 20 kilómetros de diámetro aún no existía. Los homínidos que vivieron y murieron en lo que hoy es la Garganta de Olduvai, debieron ver una enorme montaña, semejante al cercano Kilimanjaro que, según los geólogos, estalló hace 2,9 millones de años dibujando en el paisaje una inmensa cicatriz; cientos de miles de años de vientos y aguas suavizaron el terreno convirtiendo el volcán en un paraíso; un refugio perfecto para los más de 25.000 animales que hoy habitan en la caldera volcánica más grande del mundo.

Situada en el gran Valle del Rift, con casi 5.000 kilómetros de longitud por dónde el cuerno de África insiste en separarse del resto del continente, la Reserva Natural del Ngorongoro ocupa uno de los lugares más imponentes de la geografía africana.

Al noroeste linda con el Serengueti y, cerca, se encuentran las costas del Lago Victoria. En su seno se encuentra la garganta de Olduvai, donde se han podido encontrar los fósiles humanos más antiguos del mundo, y siguiendo las llanuras y avanzando junto con las migraciones anuales de ñus, cebras y gacelas se encuentra el Kilimanjaro, consiguiendo llegar al punto más alto de África, meca de los ciclistas de los cinco continentes.

También te puede interesar...